29 de diciembre de 2013
Vida Apostólica
Todas quedamos conformes de los temas que se han elegido para presentar al Capitulo General, percibimos que todas tenemos la misma llamada y coincidíamos con las razones.
La elección de las capitulares también se ha realizado con total clima de oración y respeto. Desde aquí expresamos nuestro ánimo y compromiso de oración por las que van a participar en Roma.
Capitulo de Red
Al final del encuentro, nos alegró mucho también la visita de Margaret, que vino a saludarnos. Gracias Margaret por este detalle. Un enorme, gracias a las organizadoras del encuentro y por la hermosa expansión de la noche de Luces y Sonidos en San Ignacio. Nos hemos identificado con nuestra historia. Fue muy interesante.
Agradecemos también a todas las hermanas que han rezado por nuestro Capitulo.
Sigamos en comunión, rezando unas por otras.
BODAS DE ORO

El regalo más grande fue la Eucaristía preparada con mucho amor por las hermanas de la comunidad de Quitilipi, llena de signos y símbolo que hacen a la vida e invitan a darla y compartirla.
Quiero agradecer de corazón, a toda la Familia de Pedro Bienvenido: hermanas, asociados, amigas y amigos presentes y a los que enviaron sus mensajes de adhesión, ayudándome a dar gracias a Dios por todo lo que ha ido realizando en mi vida y por lo que aún realizará.
Gracias a cada una/o por venir, gracias por lo que en mi contacto con cada una/o recibí y aprendí. Gracias por permitirme experimentar y sentir que me hacían parte de sus familias. Gracias por su acogida, por su amistad y por la confianza al compartir la Fe y la Vida.
Un sí renovado cada día…

Un sí renovado cada día…
Quiero agradecer a Dios la posibilidad de renovar los votos en la vida apostólica, gracias a las personas que me acompañaron desde el cariño y la oración.
La celebración fue sencilla, compartimos nuestra fe, la experiencia cotidiana de Dios en nuestra vida. Estuvieron presentes el Padre Bachy con los chicos del Hogar buen Samaritano, con religiosas con quienes compartimos los espacios de inserción, y las nuevas vecinas, que nos dieron la bienvenida con corazón agradecido, su felicidad y entusiasmo son un impulso para la entrega.
Mi consagración se renueva cada día en los encuentros sanadores y salvadores, con las distintas personas, que comparten sus alegrías y penas, los desafíos de recomenzar desde la vida vulnerada.
Releyendo “Historia de un carisma” (de la Pág. 15 a la 60) pude encontrar tres aspectos que me parecen importantes rescatar para hacerlos vida:
Fidelidad a la intuición, en un momento histórico en que la vida cristiana necesitaba una profunda renovación, el Buen Padre tuvo la visión de una familia que viviera las virtudes de la Sagrada Familia, en la que todas las vocaciones tuvieran lugar de expresión para anunciar el Evangelio.
Humildad para buscar la voluntad de Dios, Pedro Bienvenido se dejo guiar por el Espíritu Santo, se puso él mismo en manos de Dios, animado por una espiritualidad ante todo inspirada en una llamada fuerte a vivir la entrega total a Solo Dios.
Creatividad, el Buen Padre fue capaz de plasmar en hechos aquello que intuyo, aquel sueño que le fue revelado por Dios. Un sueño nace de un corazón capaz de ver, sentir y pensar el contexto, capaz de descubrir en lo que sucede la llamada de Dios a dar respuesta a las necesidades específicas.
Hoy también, mi vida, nuestra vida cristiana necesita renovación, necesitamos volver a las actitudes esenciales que nos llevan a crear la comunión allí donde estamos, a reconocer las huellas de Dios en cada encuentro, gesto, palabra, silencio, en las propias heridas, en las manos que cuidan, curan y acarician, en los brazos que abrazan, sostienen y animan. En la Palabra, que nos enamora, apasiona y compromete a mirar el mundo, nuestro contexto con ojos de fe “algo nuevo está naciendo, ¿no lo ven?” Is 43, 18-19. La Cena que nos nutre, que recrea aquel acto de fraternidad, a la que nos introdujo nuestro hermano mayor, Jesús, donde nadie es superior o inferior, Él nos entrega la tarea de lavarnos los pies unas/os a otras/os, acto de amor y aceptación.
Que Jesús, María y José, me ayuden a ser fiel cada día.
Comparto con todas/os algunas fotos de la celebración, del encuentro, de la fiesta. Reitero mis agradecimientos por acompañar desde el cariño y la oración.
28 de diciembre de 2013
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